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Este tema
o este regalo, era un hermoso compromiso pendiente que teníamos
Dionel, Fati y Yo con el Padre de Dionel, Don Julio Scariato.
Al viejo Julio lo atomizábamos con las tres horas diarias
de ensayos en el altillo de su casa en Punta Carretas. Se bancaba
todo y hasta creo que disfrutaba de muchas cosas también.
A la hora pactada de finalización de ensayos hacía
sonar un pito que nos indicaba que más allá de
esa marca reglamentaria vendría seguro una tarjeta amarilla
(que por suerte nunca vimos).
Alternábamos los días de ensayo (o las esperas
de siempre...), acompañándolo en guitarras (Dionel
y Yo), pues era un cantor de tangos con un estilo muy propio
y admirador de Polaco Goyeneche, fanatismo que supo trasmitir
a su hijo Dionel y a mi.
Eran épocas de ensayos del Grupo "Temple",
años 80', y el comentario unánime de nosotros
tres siempre era el de que "algún día"
cuando grabáramos algo, en las dedicatorias tenía
que estar el viejo Julio... no sólo por lo que se bancaba
(que cualquiera se puede imaginar) sino por la buena onda, el
apoyo permanente y la complicidad musical.
Mucho tiempo después, allá por el año 96',
estábamos algunos de los Sobremaderas (Daniel, Pipoca
y Yo) en el sur de Chile (en la ciudad de Lautaro) y en una
de esas llamadas "familiares" me cuentan del otro
lado del tubo que Don Julio había fallecido hacía
pocas horas. Dionel había quedado en Montevideo pues
se presentía que en esos días iba a pasar lo que
finalmente pasó.
Al tiempo Dionel cae a casa con unas armonías "tangueadas"
de esas que sólo él sabe componer y nos pusimos
a darle forma en la computadora. Un par de días después,
buscando el nombre para el tema, nos dimos cuenta, sin quererlo,
que esa música era el tan esperado homenaje a Don Julio,
Finalmente la grabamos con Sobremaderas.
El principio y el final del tema, recrean el susurro del viento,
el silencio y el frío que sentimos en aquella solitaria
plaza de la ciudad de Lautaro, aquel martes 13 de octubre de
1996.
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