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El grupo Sobremaderas se hizo más conocido en el exterior
que en su país, Uruguay. Un mes después de que un
puñado de músicos de Carnaval, de teatro y otras actividades
musicales, decidieron echar anclas, Sobremaderas ya estaba en Maringá,
Brasil, representando a Uruguay en un congreso que incluyó
talleres de candombe. El amor que el grupo demostraba hacia la percusión
empezaba a tener repercusión.
Al año siguiente actuaron en Paraguay, en Kambakuá,
"el asentamiento de raíz afroparaguaya donde se afincaron
los descendientes de los tenientes de Artigas", contó
Mario Ipuche, uno de los coordinadores del grupo. Chile también
los recibió, y Perú, y Brasil otras tres veces.
Cada viaje era una oportunidad para conocer instrumentos, ritmos
y músicas. Pero en 1998 miraron hacia adentro y dijeron:
"Acá no nos conoce nadie". Así que empezaron
a buscar un espacio en Uruguay con originales espectáculos
que incluían danza y un variado despliegue musical.
Tambores y lonjas con distintos orígenes y pertenecientes
a folclores diversos constituyeron el objeto de atención
original del conjunto, que eligió un nombre apropiado para
identificarse. De la investigación de ritmos afroamericanos
y afrocubanos el grupo se fue haciendo versátil. "Hoy
somos una banda que hace un montón de música muy variada,
muy variopinta, hay influencias del pop, el funky, candombe, tango,
vertientes de todos lados", definió Dionel Scariato,
otro de los responsables de la banda.
La percusión, mientras tanto, sigue siendo "una característica
decisiva del grupo". Escuchando Percepciones, el disco que
el grupo editó a fines de 2000, estas descripciones cobran
vida en el oído. Tanto la música como las letras tienen
una intención luminosa y la vocación percusiva explota
en dos temas que podrían ser uno en dos partes, Etnia I y
Etnia II. Son voluptuosas creaciones rítmicas en clave de
folclore afrocubano y afrovenezolano, con una riquísima profusión
instrumental: congas, cencerros, shekere, cajas chinas, pezuñas,
carrillón, quijada pairas, dentro de una larguísima
lista.
La "uruguayez" está dosificada en los temas de
Percepciones. "Hay un montón de cosas que si te fijás
bien están ahí; en la guitarra de Palo que hay que
ver hay mucha onda Jaime, en una percusión que hacemos con
un djembé en Don Julio hay mucha cosa de Mateo", desgrana
Scariato.
Una vez establecidos en Uruguay, con la solidez que brinda tener
un disco en la calle -"Percepciones fue mucho más de
lo que esperábamos", confiesan- la aspiración
de la banda es ir a Cuba. Eso se puede concretar en breve a través
de "un contacto interesante" que podría incluir
una escala en la orilla oriental y caribeña de Costa Rica.
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